
Se me pasó contarlo, resulta que desde noviembre estamos mellados.
Si os acordáis, el año pasado Sergio se estampó contra el marco de la puerta mientras corría detrás de Sandra. El diente le quedó medio colgando, y el dentista le puso un “pegamento” que juntaba con los dientes de al lado, y consiguió retenerlo, aunque no era una fijación muy firme.
Según el dentista, había que llevar al niño a revisión cada semana o cada dos semanas, porque temía que se descolgase o se infectara. Yo pensé que cuando puso el “pegamento” estaba todo solucionado hasta que le creciese el diente definitivo sobre los 6 o 7 años, pero no era así.
Las revisiones se hacían tediosas, yo no fuí, era Kazu el encargado de llevarle los fines de semana, y creo que sólo miraban el color del diente y si estaba firme o no, la única manera de saber si tiene infección es con una radiografía, y ya sabemos que no es bueno hacer muchas radiografías al cuerpo, tan sólo las realmente necesarias por motivos de salud, ¡así que espero que no le hiciese una radiografía cada semana! (nunca pregunté si le hacían o no porque yo pensaba que la revisión era sólo para ver si el diente seguía fijo o a lo sumo el color y aspecto del diente, pero ahora tengo mis dudas).
En otoño un día Sergio se tocó el diente diciendo que se le movía, y era cierto. Le dije a Kazu que al día siguiente tenía cita con el dentista.
La dentista, después de explicarle todo lo que pasó en Japón y cómo le trataron allí, no entendía lo del “pegamento” (yo dije pegamento como ejemplo, está claro que será otro producto específico), y no entendía que le hubiesen sujetado el diente (yo empecé a desconcertarme cuando vi que a ellas no le parecía lógico lo que le hicieron), empezó a decirme que no tenía sentido sujetar el diente, porque si tiene la raíz muerta (cosa que el dentista japonés ya nos dijo) sólo provoca infecciones, y eso si que le puede perjudicar en todo el hueso de la cara o demás dientes. Además apenas estaba bien sujeto, y era de preveer que caería pronto, me señaló el color amarillo del diente como signo de que ya estaba más que muerto (yo le dije que desde que se lo rompió lo tenía de ese color, y aparte influía el color del “pegamento”). Le hicieron una radiografía (las ayudantes y yo tuvimos que refugiarnos saliendo de la sala), y enseguida me dijo que le estaba empezando una infección y que había que quitar el diente.
Yo quería mantener el diente si era posible, pero no había nada que hacer, lo mejor era sacarlo porque ya estaba avanzando una infección, además ya lo tenía casi suelto porque el “pegamento” no le sujetaba bien el diente.
La doctora estaba algo sorprendida de que en Japón hubiesen hecho eso, me explicó que si la raiz se queda dentro del diente, lo que sucede es que hay infección asegurada, porque es un trozo de carne muerta, y la verdad que tenía su lógica. Le pregunté si le podrían poner un diente artificial o algo, pero me dijo que la única solución sería hacer un puente (y no se qué del paladar), y era algo tan complicado(y supongo que caro) que no valía la pena, que no me preocupase, que estar mellado era sólo cuestión de estética hasta los 6 o 7 años, pero que no le iba a pasar nada ni al comer, ni le iba a perjudicar el crecimiento de los dientes definitivos.
Así que se lo sacaron. Le pincharon con dos agujas alrededor del diente para anestesiarle, una ayudante le sujetaba la cara mientras yo le tocaba las piernas y las manos( más que nada para que supiera que estaba allí porque estaba intranquilo y miraba todo el rato a ver si yo estaba o no), pero no se resistía ni nada, el pobre aguantaba estoico como ha demostrado en otras ocasiones, ¡es todo un valiente!.
No quise mirar cuando le sacaron el diente, el sistema es el de las “tenazas” como desde la edad media (no hay otra forma), por suerte fué muy rápido. Intentaban distraerle en todo momento preguntándole su nombre , edad, o hablándole de cosas.
Enseguida le dieron un premio: dos motos de plástico muy bonitas. El pobre sonrió ilusionado y su carita se iluminó a pesar de tener dolor, estaba como loco con las motos.
Le pusieron un algodón durante unos minutos para retener la hemorragia, pero apenas le sangró.
Me recomendaron comprarle un helado al salir de allí (por el frío para la encía), así que le compré.
Para mi sorpresa la herida de la encía apenas era herida, y la doctora me avisó que en unos días la tendría completamente curada.
Desde entonces no ha tenido ningún problema de nada, ni al comer ni al hablar, ni nada, lo único es la estética, que al principio se notaba más pero ahora ya nos hemos acostumbrado a verle así.
Alguna vez en el parque nos preguntan que qué le pasó en el diente, porque aún es muy pequeño para habersele caído sólo.
Yo le expliqué a Sergio que tenía el diente malito desde que se dió el golpe, y que había que sacarlo porque tenía “caca”, pero que dentro de poco, cuando sea más mayor le crecerá otro diente muy grande y bonito, y el asentía a todo tranquilo. En mayo tiene revisión, pero la doctora no cree que pase nada, es simple rutina.
Nos regalaron el diente para ponérselo al ratoncito Pérez.

Cuando Kazu supo que le quitaron el diente fué casi una tragedia para él. Le expliqué todo lo que la doctora me dijo, y que no había otra solución porque ya le empezaba una infección, de hecho estaba enfadada en cómo trató el problema el dentista japonés, yo no sabía que si la raíz se quedaba dentro era casi seguro que se pudriría y causaría infección (cosa lógica claro, imaginaos que os meten un trozo de filete dentro de un diente, ¡es seguro que se pudre!).
Y que la doctora estaba sorprendida también del método que usó el dentista, porque lo lógico era quitar el diente que ya tenía la raíz muerta (si la raíz viviese si se podría haber hecho el empalme de “pegamento” con tranquilidad). Kazu se lo tomó en plan “métodos japoneses” contra “métodos españoles”, no entendía que era una cuestión de lógica médica, que lo mejor para ahorrarle al niño revisiones semanales durante 4 o 5 años, radiografías innecesarias, e infecciones hubiese sido simplemente sacar el diente desde el día del accidente o en cuanto supo el doctor que la raíz estaba muerta.
-Pero sin diente, cuando le salgan los dientes a los 6 o 7 años le saldrán torcidos o descolocados…
-¿Qué dices?,¿Acaso no sabes que los dientes de leche se caen, y salen los definitivos exactamente en el mismo orden que cuando salieron los de leche?, por ejemplo si su primer diente fué el de delante izquierdo, pues ése será el primero en caer y en salir luego como definitivo, por eso sobre los 5 o 6 años los niños están mellados de los dientes delanteros, que son los primeros en salir y caer siempre, luego los colmillos y por último las muelas.- Intenté explicarle.
Lo que significa que cuando salga el famoso diente, tendrá al lado el colmillo de leche, por lo que no hay peligro de que se desvíe, y si cae primero la paleta de al lado no creo que tampoco vaya precisamente a torcerse hacia el lado del diente extirpado, vamos que hay un mínimo de peligro pero no creo que haya que temer nada, y si ocurriese se irían recolocando con el tiempo como nos ha pasado a todos, que sólo en casos extremos quedan los dientes muy mal colocados (yo al menos los tengo bien colocados y en mi familia suele ser así, no tenemos genética de dientes superpuestos ni nada de eso).
Por último la escusa fué que “le podría perjudicar en la pronunciación”, a lo que respondí que de momento no tiene problema, ¡y de todas formas no era cuestión de elegir!, la doctora dijo que había que sacarlo porque ya tenía comienzo de una infección (lo ví yo también en la radiografía), así que todas estas escusas no tienen sentido cuando lo importante es la salud y no la estética dental durante 4 años hasta que le crezca el diente definitivo, no entendía que Kazu se lo tomase así.
Finalmente Kazu aceptó lo del diente, pero terminó con un “lets see” irónico (y no faltan de vez en cuando algunos comentarios sobre el hueco o preguntas a Sergio como “¿itai?” (¿te duele?) o “daijoubu? (¿Está bien?) que sinceramente no le veo la utilidad, debería centrarse en decirle que pronto le saldrá un bonito diente y animarle en vez de hacerle ver el hueco como algo malo
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Porque él sigue convencido que el futuro diente le saldrá torcido, pronunciará mal, y encima todo será culpa mía o de los médicos españoles, como si hubiésemos querido sacarlo por gusto. Vamos que fijo está deseando que le pase algo malo al pobre diente para poder decirme ” ¡já, te lo dije!”( lo cual no sucederá : P ).
¿Que consiguió el dentista japonés? una infección y muchas y molestas revisiones para nada. Claro que todo esto lo vi cuando la doctora me explicó todo y qué era lo lógico hacer, hasta entonces pensaba que no había problema con dejar una raiz muerta dentro del diente y pensaba que los dentistas sabían lo que se hacían…No estoy criticando nada en particular, sólo cuento el caso que hemos vivido, y que igual todo fué culpa de ése dentista en particular nada más y no de todos los dentista de Japón, quede claro ,(por cierto si a alguien le interesa saber quién fué el dentista lumbreras, fué en la clínica dental que hay en el centro comercial de Lalaport, que la teníamos debajo de casa y por eso el médico de medicina general nos recomendó llevarle allí, por ser cercana).